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(II)Diferencias en la construcción del apego en función del entorno

La Sonrisa que Une
Mar 07, 2025Por La Sonrisa que Une

Este artículo es la segunda parte de la serie sobre Diferencias en la construcción del apego en función del entorno. Mientras que en la primera parte exploramos los desafíos que enfrentan los menores que crecen en centros de acogida, en esta ocasión nos centramos en cómo las familias de acogida pueden ayudar a reconstruir vínculos seguros y favorecer la creación de un apego estable.

Menores en acogimiento: reconstruyendo vínculos seguros

Menos mal que Pilar y José tienen paciencia. ¡Cuánto me gusta ahora que los dos vengan a mi cama a darme las buenas noches!

Para muchos menores que llegan a una familia de acogida, el camino hacia la confianza no es inmediato. Al principio, pueden mostrarse inseguros o desconfiados, pero con tiempo, paciencia y cariño, comienzan a experimentar lo que significa contar con un vínculo estable. En este artículo exploramos cómo las familias de acogida pueden ayudar a reconstruir vínculos seguros y por qué la continuidad y la estabilidad emocional son esenciales en este proceso.

El papel de las familias de acogida en la creación de un apego seguro

Cuando un menor llega a una familia de acogida, trae consigo vivencias, temores y, muchas veces, experiencias de apego inseguro. El desafío para la familia acogedora es convertirse en una base segura, demostrando que están allí para cuidar, escuchar y acompañar sin condiciones.

Esto no siempre es sencillo. Algunos menores pueden mostrarse distantes, evitar el contacto afectivo o tener comportamientos desafiantes. No es rechazo hacia la familia, sino una forma de protegerse tras haber vivido pérdidas anteriores. Por eso, la clave está en la paciencia, la constancia y la comprensión.

La importancia de la continuidad y la estabilidad emocional

Un entorno predecible es fundamental para que el menor empiece a sentirse seguro. ¿Qué significa esto?

  • Rutinas claras: Comer a la misma hora, tener espacios para jugar y descansar, y contar con normas coherentes.
  • Respuestas consistentes: Si el menor llora, se le atiende; si necesita consuelo, se le ofrece sin juzgar.
  • Permanencia emocional: No amenazar con el abandono ni condicionar el afecto.

La estabilidad no solo viene de lo que se dice, sino de lo que se hace día tras día. Incluso cuando el menor pone a prueba los límites, mantener la calma y el afecto es esencial para demostrarle que no será rechazado.

Cómo favorecer un vínculo positivo con un menor acogido

Crear un apego seguro lleva tiempo, pero hay acciones que pueden facilitarlo:

  • Escucha activa: Prestar atención a lo que el menor dice y a lo que no dice. Sus comportamientos son mensajes.
  • Validación emocional: Frases como "Entiendo que estés enfadado" o "Está bien sentirse triste" ayudan a que el menor se sienta comprendido.
  • Compartir momentos positivos: Juegos, actividades creativas o simplemente leer juntos fortalecen el vínculo.
  • Evitar las comparaciones: Cada menor tiene su ritmo y sus propias experiencias.
  • Buscar apoyo profesional: No es un signo de debilidad, sino de compromiso con el bienestar del menor.

Las familias de acogida tienen la capacidad de transformar la vida de un menor. Aunque el camino esté lleno de retos, el amor, la paciencia y la estabilidad pueden hacer que un menor que ha vivido rupturas dolorosas comience a confiar nuevamente.

💙 El acogimiento familiar, en la mayoría de los casos, es la mejor terapia. Si quieres saber más sobre cómo puedes marcar la diferencia en la vida de un menor, sigue esta serie y acompáñanos en este viaje hacia el bienestar de los menores.