El apego en la infancia: cómo se forma el vínculo más importante
❝ Recuerdas aquella vez que te despertaste en plena noche y, por un momento, no supiste dónde estabas? Esa sensación de desconcierto, de no saber qué pasaba. Ahora imagina que cada día de tu vida comenzara así. ❞
Para un bebé, el apego es la diferencia entre sentirse seguro o vivir en incertidumbre. Desde el primer día de vida, los bebés buscan conexión con los adultos que los cuidan. Pero, ¿cómo se forma este vínculo? ¿Qué señales emite el bebé para garantizar la cercanía del cuidador? ¿Y qué ocurre cuando este proceso se ve interrumpido?
¿Qué es el apego y por qué es tan importante?
John Bowlby definió el apego como un mecanismo biológico y emocional que impulsa a los bebés a buscar proximidad con una figura protectora. No se trata solo de cariño, sino de una estrategia evolutiva que garantiza la supervivencia: un bebé que logra mantener cerca a su cuidador tiene más probabilidades de recibir alimento, protección y consuelo.
Los estudios han demostrado que la necesidad de apego es tan esencial como la necesidad de alimento o descanso. Un bebé no solo necesita nutrición física, sino también seguridad emocional para desarrollarse de manera saludable.
Cómo el bebé construye su primer vínculo
Los bebés nacen preparados para activar el apego a través de señales que atraen la atención de los adultos:
- Llanto: su principal herramienta para comunicar hambre, incomodidad o necesidad de contacto.
- Sonrisa: a partir de pocas semanas de vida, los bebés sonríen para reforzar la conexión con su cuidador.
- Búsqueda de proximidad: intentan seguir con la mirada, mover brazos y piernas cuando ven a su cuidador acercarse.
Cuando estas señales reciben una respuesta consistente y afectuosa, el bebé aprende a confiar en que sus necesidades serán atendidas, desarrollando un apego seguro.
Las fases del desarrollo del apego
El apego no se forma de la noche a la mañana. Es un proceso que se desarrolla en diferentes etapas:
- Fase de preapego (0-6 semanas): el bebé aún no distingue entre personas, pero busca contacto con cualquiera que lo cuide.
- Formación del apego (6 semanas - 6 meses): comienza a reconocer a su cuidador principal y prefiere su contacto.
- Apego claro (6 meses - 2 años): muestra ansiedad ante la separación y busca activamente a su figura de apego.
- Apego recíproco (+2 años): comprende que el cuidador sigue existiendo incluso cuando no lo ve y aprende a regular mejor su ansiedad.
Cada una de estas fases es crucial para construir un vínculo seguro y estable.
¿Y si este proceso se ve interrumpido?
Cuando un bebé no recibe respuestas predecibles a sus necesidades, puede desarrollar estrategias alternativas para lidiar con la incertidumbre. Algunos niños dejan de llorar porque han aprendido que nadie acudirá. Otros pueden volverse ansiosos y demandantes, temiendo la ausencia del cuidador.
Aquí es donde entra en juego la importancia del acogimiento familiar, ya que permite a los menores que han sufrido rupturas en su desarrollo del apego reconstruir un vínculo seguro con una nueva figura de referencia.
Ahora que hemos visto cómo se forma el apego, en los próximos artículos exploraremos qué ocurre cuando este proceso se interrumpe, cómo afecta a los menores tutelados y qué podemos hacer para ayudarles a reconstruir vínculos seguros.
💙 El acogimiento familiar, en la mayoría de los casos, es la mejor terapia. Si quieres saber más sobre cómo puedes marcar la diferencia en la vida de un menor, sigue esta serie y acompáñanos en este viaje hacia el bienestar infantil.